Según un estudio del Centro de Investigación de Interacción Humano-Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Missouri, la presencia de gatos (y algunos creen que lo mismo ocurre con los perros, pero en menor medida) puede colaborar a la hora de reducir el estrés de una persona, y esto puede ayudar a prevenir el riesgo de ataques cardíacos.
Cuando el gato convive con una persona, genera cantidades reducidas de la hormona cortisol, que ayuda tanto al gato como a los humanos. Además el simple hecho de acariciarlos y sentir su ronroneo es un tranquilizante natural que sin duda incide en la baja del estrés.
Además, los gatos son más ventajosos en este aspecto a los perros, debido a que no requieren la atención constante que estos últimos necesitan, y son más independientes.
Es recomendable, es esos días en los que el tiempo no nos deja hacer nada, tomarse dos minutos y compartir un buen momento con nuestro gato, que sin lugar a dudas ayudará a nuestro ánimo y a nuestra salud.
Fuente:
Uniradioinforma.com