Contra la opinión contrastada de muchos operadores,
en junio la cotización del cerdo en España no ha podido remontar. La necesidad de vender para generar liquidez ha pasado por encima de toda otra consideración. Los cerdos existen, se ofrecen (y se sacrifican) mucho más ligeros de lo esperable y esta situación no ha permitido ninguna alegría estacional. Cerdos, haberlos haylos y, si la oferta no se reduce, no es esperable que la cotización aumente.
Es conocido que en años anteriores el mes de junio ha demostrado muchas veces de forma fehaciente la excepcionalidad española: los precios en la Península Ibérica se podían situar en diferenciales positivos importantes respecto de nuestros vecinos del norte por la demanda coyuntural ligada al turismo, la oferta limitada por el calor, la especulación del ganadero, ... Este año no ha sido así y ya no será así.
De hecho, este año 2011 es excepcional en todos los sentidos: la curva del precio no tiene nada que ver con la tradicional de todos los años y l
a dependencia de nuestro mercado respecto a las exportaciones sigue aumentando lo que reduce la capacidad de nuestros atípicos movimientos de precio.
Afortunadamente las previsiones mundiales en las cosechas de cereales son muy optimistas, todo parece indicar que los costes de las primeras materias flexionarán a la baja y los margenes de la ganadería mejorarán.
Parece garantizado que la presión económica sobre las explotaciones porcinas se relajará.
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Guillem Burset en
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